Los masivos bombardeos por el ataque combinado de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, que fueron planificados para aniquilar a las dirigentes iraníes y terminar en unos días, ha encontrado fiera resistencia de ese país, que procedió a cerrar el estrecho de Ormuz, cuya importancia económica global es bien conocida.
Además de la interrupción de la cadena de alimentos, medicamentos, fertilizantes y otros suministros, por ese estrecho transitan entre el 20 y el 25% del petróleo mundial y entre el 30 y 35% del gas natural licuado, impactando económicamente a países que como República Dominicana solo en esta semana dispuso unos $1200 millones de pesos para subvencionar esos productos por la crisis en el Medio Oriente.
La estabilización de los precios de los hidrocarburos no ocurrirá por ahora, pues el conflicto tiende a complicarse, como lo evidencia el pedido del presidente Trump para que países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ayuden en la guerra, ya que la liberación récord de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas, no han evitado el alza del crudo.
Mientras eso ocurre, la República Dominicana pagará este 2026 unos 323 mil millones de pesos solamente en intereses y amortizaciones del servicio de la deuda pública consolidada, la oligarquía nacional rehúsa pagar más impuestos, la presión tributaria es menos del 15% del Producto Bruto Interno (PBI) y el salario real se evapora.
Los beneficios del llamado crecimiento económico no llegan a los sectores vulnerables, que han sido anestesiados con subsidios focalizados,(Bono Gas, Supérate, Aliméntate, Mi vivienda, Bono luz, etc.) para desactivar protestas sociales, pero la guerra del Medio Oriente, empuja al gobierno a limitar o terminar los subsidios incluyendo el de los combustibles, que sumado al pago de la deuda y las fallas en las centrales eléctricas, confluyen hacia la creación de una preocupante tormenta perfecta de desestabilización social.



