Hoy, hablemos de sueños.
H de Honrar los sueños que nacen en tu corazón.
A de Atreverte a creer que son posibles.
B de Buscar cada día una razón para seguir adelante.
L de Levantarte aun cuando los resultados tarden en llegar.
E de Elegir actuar en lugar de esperar.
M de Mantener la fé incluso en los momentos de duda.
O de Organizar tus esfuerzos alrededor de aquello que deseas construir.
S de Soñar, sí… pero también de trabajar para convertir ese sueño en realidad.
Se vale soñar.
Se vale imaginar una vida diferente.
Se vale desear crecer, aprender, emprender, cambiar de rumbo o comenzar de nuevo.
Lo que no se vale es quedarte esperando que los sueños se cumplan solos.
Porque los sueños sin acción son ilusiones.
Así como el conocimiento sin acción es entretenimiento.
Y las ilusiones, por sí solas, no transforman la vida de nadie.
He conocido personas con grandes talentos que nunca dieron el primer paso.
Y también he conocido personas comunes que llegaron lejos porque decidieron prepararse, insistir y actuar aun cuando tenían miedo.
Por eso creo profundamente en la preparación.
Creo en la juventud que estudia.
En la persona que se capacita aun cuando nadie la está mirando.
En quien decide aprender una nueva habilidad.
En quien se levanta una hora más temprano para acercarse a una meta.
En quien entiende que las oportunidades suelen llegar, pero no siempre encuentran a las personas preparadas para recibirlas.
Los sueños son importantes.
Nos inspiran.
Nos impulsan.
Nos recuerdan que podemos aspirar a algo más.
Pero es la disciplina la que les da forma.
Es la constancia la que los acerca a la realidad.
Y es la responsabilidad personal la que convierte un deseo en un proyecto de vida.
Por eso, si hoy tienes un sueño, no lo abandones.
Ponle nombre.
Ponle fecha.
Ponle acción.
Y luego trabaja por él con paciencia, disciplina y perseverancia.
Porque muchas veces, la diferencia entre quien lo logra y quien no, no está en el talento.
Está en la decisión de no rendirse.
¿Y tú?
¿Cuál es ese sueño al que ya es hora de ponerle nombre?
Por Nathalie Tejada
Mentora de Desarrollo Humano
Fundadora de Psicopaz



