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Hablemos de Amor Propio

El amor propio no es una frase bonita.

No es un eslogan que repites para convencerte
ni un maquillaje emocional para tapar inseguridades.

El amor propio es un proceso.

Un ejercicio diario.
Una decisión consciente que, muchas veces,
duele antes de comenzar a sentirse bien.

Porque amarte no siempre se siente bonito.

A veces amarte significa alejarte de personas
que quieres, renunciar a hábitos que te anestesian,
enfrentar verdades que llevas años evitando o
mirarte de frente, sin filtros, sin excusas y sin disfraces.

El amor propio no es ser perfecta.
Es ser honesta contigo.
Es reconocer dónde te estás traicionando, en qué área
de tu vida estás aceptando menos de lo que sabes que
mereces y en qué momentos estás negociando tu propio valor.

He acompañado a mujeres que se sienten vacías,
no necesariamente por falta de amor externo, sino porque
durante mucho tiempo se entregaron tanto a los demás que
fueron quedándose sin espacio para ellas mismas.

Y un día se despertaron sintiendo que ya no sabían quiénes eran.
No te asombres, sucede más de lo que imaginamos.
Cuando amas desde la carencia o desde el miedo a perder,
puedes terminar perdiéndote tú tratando de sostener algo que
quizás nunca te sostuvo.

Aceptas migajas. Te conformas con un “casi”. Justificas ausencias.
Esperas señales e insistes con la ilusión de que, si amas suficiente
o esperas un poco más, contigo finalmente será diferente.

Pero también forma parte del amor propio preguntarte:

¿Cuánto de ti estás sacrificando para sostener algo que
no te está haciendo bien?

Porque amar a alguien no debería exigirte abandonarte a ti.

El amor propio también es volver a ti.

Recordar que mereces un trato digno, incluso si nadie
te enseñó a esperarlo. Aprender a hablarte con respeto,
poner límites y construir una vida en la que tú también tengas espacio.

Y muchas veces comienza con pequeños actos:
reconocer “esto no me hace bien”, validar tus emociones,
reconocer tus heridas sin convertirlas en tu identidad y dejar
de buscar afuera aquello que necesitas construir dentro de ti.

Amarte no significa pensar que eres más importante que los demás.
Significa comprender que tú también importas.

Porque el amor propio no se demuestra únicamente
diciendo “yo sé lo que valgo”, sino cuando tus decisiones
comienzan a ser coherentes con ese valor.
Cuando dejas de abandonarte para que otros se queden.
Cuando ya no necesitas disminuirte para pertenecer.

Porque elegirte no significa dejar de amar a los demás.

Significa dejar de excluirte del amor que tan fácilmente entregas.

El amor propio no es un destino al que un día llegas.
Es la manera en que aprendes a caminar contigo hacia todo lo demás.

Y hoy quiero dejarte una pregunta:

¿En qué parte de tu vida dices que te amas, pero tus decisiones
todavía cuentan una historia diferente?

Por Nathalie Tejada

Mentora en Desarrollo Humano

Fundadora de Psicopaz

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sígueme en: @Psicopaz.nt. @nathalietejadam

 

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