Abrir los mercados binacionales en los pueblos fronterizos con Haití, recoge un reclamo realizado por empresarios nacionales que se benefician con un incremento en los volúmenes de ventas en un comercio que en el marco formal e informal origina un balance multimillonario a la parte dominicana cada mes.
No sabemos si hubo estudios de impacto económico, social, de Salud, migratorio y de seguridad realizado por el gobierno para disponer la extensión de dos a cinco días cada semana, pero asumimos que la razón primaria para la resolución es el aspecto económico, aunque estaría por verse, si más días no influyen en las medidas anti Covid-19.
Hemos de notar, a contrapelo de la euforia de los empresarios por un nuevo y beneficioso escenario que les permite incrementar sus ganancias y dinamizar la economía de los pueblos fronterizos, que tradicionalmente los días de mercados binacionales constituyen los momentos de mayor presión migratoria, contrabando y aglomeración de personas en esos lugares.
Las justificaciones económicas para impulsar mercados binacionales diarios son válidas desde el punto de vista de los comerciantes formales e informales, pero debemos también considerar la posible amenaza a la seguridad nacional y a la salud colectiva que constituye la interacción de tantas personas, sin estricto control epidemiológico.
Sin ánimo de aguarle la fiesta a nadie, sepan que cada movilización y traslado de militares desde sus unidades hacia la frontera para suplir las limitaciones de un desbordado Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT), implica gastos millonarios en la logística del Ministerio de Defensa e incluso de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en tiempo de limitados recursos.
Es ilusorio pensar, que desde Haití las bandas organizadas no aprovecharán que se abra la fronteriza durante cinco días, para evadir la casi inexistente vigilancia y continuar el trasiego de vehículos y ganado sustraídos, que irán hacia Haití mientras desde allá nos continuarán inundando con drogas, armas de fuego, bebidas adulteradas e indocumentados sin vacunar al por mayor y al detalle. Ojalá las autoridades también hayan examinado esas variables.



