La audiencia en la Cámara Alta de Estados Unidos confirmando la designación de Juan Carlos Iturregi como nuevo embajador de esa nación en la República Dominicana, fortalece los lazos entre ambos gobiernos y además, como resalta la página web de la misión diplomática viene a “promover los intereses y valores de Estados Unidos».
El prestigioso profesional, al cual el congresista de origen dominicano Adriano Espaillat le ha brindado su apoyo desde que a finales del año pasado Iturregui fue propuesto como embajador extraordinario y plenipotenciario, cuenta con sólido historial en términos de su preparación académica en las lides jurídicas, comerciales y políticas.
La premura de Joe Biden en el nombramiento de un embajador está motivada por la situación haitiana no sólo desde el punto de vista del caos existente en Haití, sino para poseer en suelo quisqueyano una ficha con el poder para intentar un cambio de actitud en cuanto a las repatriaciones de haitianos indocumentados y apaciguar las quejas de líderes afroamericanos por supuestos maltratos a los haitianos en suelo dominicano.
Ocurre, que Joe Biden viene perdiendo terreno electoral en los votantes negros y latinos frente Donald Trump, en números suficientes para proporcionarle la victoria a Trump en estados norteamericanos ganados por Biden con un margen ajustado en la previa contienda, razón por la cual Biden recoge parte de las exigencias del Caucus negro, designando a un embajador con una agenda clara en ese aspecto.
La posición de Juan Carlos Iturregi en el Consejo Presidencial de Exportaciones en la administración Biden le ofrece un conocimiento detallado sobre las fortalezas y debilidades dominicanas en materia comercial, las cuales utilizará buscando la flexibilización del presidente Abinader en materia comercial e inversiones y para presionar un cambio en las políticas migratorias que afecten a los haitianos.



