Los diputados Elías Wessin Chávez, Miguel de los Santos y Miguel Bogart depositaron en esa Cámara Congresual un proyecto de ley para establecer el Servicio Militar obligatorio de dominicanos entre los 18 y los 35 años de edad, con la finalidad, de según lo expresado en la pieza, «agregarles valores ciudadanos y patrios».
De antemano sabemos que voces contrarias a esa idea serán sazonadas en las redes sociales, quizás por el acendrado individualismo que el sistema social dominante inculca cada día en los jóvenes, pero desde nuestro punto de vista ese proyecto debe ser ponderado positivamente por la mayor parte de la sociedad.
Las ciudades y campos dominicanos sucumben ante el avance sostenido de una delincuencia cuyos ejecutores principales están el rango de los 14 y los 30 años, con mucha de esa zozobra ciudadana originada por integrantes de familias disfuncionales, sometidos desde muy niños a un círculo de violencia y drogadicción.
Una ley que conmine a los jóvenes a participar en el entrenamiento y la disciplina militar durante un año pero al mismo tiempo les ofrezca, salario, seguro médico, estudios técnicos, posibilidad de empleo continuo y otros beneficios adicionales por parte del Estado, proporcionaría herramientas para alejarles de la criminalidad.
Además como bien establece el proyecto, esos integrantes hábiles para el servicio militar contribuirán a fortalecer las reservas de las Fuerzas Armadas, no solamente para actuar en caso de guerras y seguridad interna, sino también para ser desplegados en momentos en el que país necesite de sus servicios en caso de catástrofes naturales.



