Desde la llegada de los Españoles, pasando por la independencia efímera proclamada por José Núñez de Cáceres, al 27 de Febrero del 1844, a las ocupaciones militares norteamericanas, al derrocamiento de Juan Bosch, a Abril del 1965, hasta los sucesivos episodios de nuestra historia que llegan al presente, hemos sufrido los embates de dominicanos alineados con nuestros enemigos.
El linaje traidor del Cacique Guacanarix, aquel Jefe Taino que colaboró con los Españoles en la tarea de masacrar y aniquilar a su propia raza, ha ido transfiriéndose de algunos individuos a otros como una maldición que puede palparse ahora en este capítulo especial de nuestra historia, en el que el país es sometido a viscerales presiones desde el exterior, ante la negativa dominicana a fusionarse con Haití.
En la tarea de quinta columnas internas de los antagonistas al amor patriótico del pueblo, algunos personeros con los cuales desgraciadamente compartimos el gentilicio de dominicanos, suman sus altavoces para multiplicar y expandir cualquier desinformación que consolide la postura de quienes promueven la destrucción de nuestra nacionalidad.
Lo trágico es que esos personajes, junto a supuestas Organizaciones No Gubernamentales(ONGs), que atentan contra los valores e intereses de los dominicanos defendiendo abiertamente posturas pro haitianas, en ocasiones incluso reciben recursos del presupuesto nacional, fondos que utilizan en esa labor de zapa.
Por eso es necesario que el Estado, inicie desde ya un proceso de identificación y exclusión de las ONGs y entidades que reciben recursos de los impuestos que pagamos los dominicanos y que sin embargo se las pasan defendiendo y amplificando las acusaciones de abusos contra los haitianos, que falsamente nos endilgan desde el exterior.
Ya lo advirtió el visionario padre de la patria, Juan Pablo Duarte:» Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones».



