El proyecto de ley impulsado por el gobierno del presidente Luis Abinader, con la finalidad de eliminar aranceles durante 6 meses a productos de la canasta familiar importados, puede tener un efecto contrario al esperado al mediano y largo plazo, por los efectos lesivos a la agropecuaria nacional.
Esa medida aprobada ya por la cámara de diputados ofrece al sector de la oligarquía importadora un nuevo espaldarazo, pues es sabido que son los grandes beneficiarios de las medidas adoptadas por el Banco Central que han limitado el circulante, encarecido los préstamos y presionado hacia una baja en la prima del dólar.
La apreciación del peso dominicano, un dólar más barato, favorece al sector importador, que a principios de 2022 compraba la moneda extranjera cerca de 58 pesos por un dólar y ahora la compra al 54, con tendencia a la baja, pues la situación geopolítica global y el constreñimiento del consumo interno, favorecen ese escenario temporal.
Eliminar los aranceles a 67 subpartidas puede tener un efecto positivo a corto plazo para contrarrestar el proceso inflacionario en la economía, pero a riesgo de que la agropecuaria que cubre un 80% de la demanda alimenticia nacional, resentida por el incremento en los precios de insumos, maquinarias y transporte, no pueda continuar resistiendo los embates y colapse.
El pueblo, en su proverbial inteligencia sabe que si la oligarquía importadora recibe tasa cero en algunas mercancías no transmitirán el descuento a la población, sino que aprovecharán el no pagar impuestos para acumular riquezas y seguir imponiendo su preeminencia en la economía.
El gobierno, movido en principio por buenas intenciones, terminaría dejando de percibir ingresos, con la agropecuaria desecha, hundido en una arena movediza y con daños políticos electorales enormes.



