La posibilidad de un acuerdo interinstitucional entre la Defensa Civil y la Oficina Nacional para la Reforma Penitenciaria (ONAPREP), para integrar a los privados de libertad en temas relacionados a reforestación y gestión de riesgos es una excelente propuesta que debe ser respaldada.
Es inexplicable que a estas alturas, ninguno de los gobiernos dominicano ha intentado desarrollar un plan permanente para utilizar a los reclusos en labores de apoyo comunitario, reparando y pintando escuelas, hospitales, iglesias, clubes deportivos y culturales o como en el caso que nos ocupa, colaborando en la reforestación y en primeros auxilios.
Desde la creación de la ONAPREP mediante el decreto 240-24, su director Roberto Santana, mantiene efectivos programas educativos en diversas aéreas técnicas y artesanales aplicados en el nuevo modelo penitenciario, que han resultado en una baja tasa de reincidencia en los delitos de esos ex convictos.
Las actividades comunitarias de los reclusos puede ampliarse, empleándoles en labores de Zona Franca (uniformes para estudiantes, policías, militares o Defensa Civil), Obras Públicas (limpieza de calles, carreteras, parques, playas. ríos y cañadas, colocar o reparar señales de tránsito etc.) y ese trabajo puede ser remunerado, entregándoles parte de sus ganancias en comidas en la prisión y la otra parte retenerla en una cuenta hasta su excarcelación, o entregadas a familiares si el recluso lo desea.
El tiempo de los ciudadanos pagar impuestos para mantener a convictos utilizando vicios o planificando nuevos delitos en las prisiones debe terminar, los reclusos deben retornar al Estado parte del millonario presupuesto asignado a las prisiones, por eso, trabajar en labores comunitarias le ayudarán a prepararse para vivir dignamente cuando cumplan sus sentencias y paguen a la sociedad por los delitos cometidos.



