En el argot popular dominicano, un «palo acechao» es un ataque, golpe o acción inesperada, sorpresiva, que aprovecha el descuido, la indefensión o la imposibilidad inmediata de defensa del agredido para proporcionarle un golpe contundente, que le inhabilite o disminuya su capacidad de responder adecuadamente.
El gobierno, al depositar en el senado de la república un proyecto de ley «integral» sobre Trata de personas, Extorsión y Tráfico Ilícito de Migrantes que luego retiró por 45 días, simplemente evidenció su infeliz subordinación a las directrices impartidas por las potencias neocoloniales en especial Estados Unidos, tendentes a transferirle a los dominicanos la carga de la crisis Haitiana.
La indignación es generalizada por la manera arrogante, descarada e irrespetuosa con que esas potencias pretenden imponer una ley que legaliza la conversión de todo el territorio nacional en un campo de refugiados, obliga a cada persona física o jurídica en el país a sostener económicamente a los indocumentados, otorgarles seguro médico y frena la posibilidad de deportarlos a Haití.
Las bocinas y ONGs locales que responden a los intereses neocoloniales y fusionistas mantienen una ofensiva mediática, justificando y apoyando el proyecto de ley, utilizando para esos menesteres la desinformación en aras de intentar «ablandar» y manipular a una ciudadanía que se mantiene firme en la defensa de la patria.
Se aprovecharon de las fiestas navideñas para tramitarlo tal cual se lo entregaron las potencias fusionistas extranjeras, sin leerlo, sin analizarlo, sin cambiarle ni una letra, sin tomar en cuenta las leyes y la soberanía nacional, calculando que el pueblo estaba en ron y cherchas, que sería un proceso rápido, sin cuestionamientos, sin resistencia a este traicionero «palo acechaos», pero se equivocaron…



