Como el libro de Gabriel García Márquez: “El coronel no tiene quien le escriba”, o, dicho de otro modo, “si tiene quien saque la cara por ellos”, solo que hay más acólitos que sacristanes
SANTIAGO. –Me preocupa el policía. Por su seguridad social y sus dependientes directos, los últimos jefes o directores policiales solo han respondido a intereses políticos y se han olvidado de la esencia policial.
Los directores o jefes policiales recientes, solo se han preocupado por resolver sus propios problemas y no lo de sus subordinados uniformados, que en realidad son los que patrullan, se enfrentan a delincuentes en las calles, sin un buen sueldo, sin un uniforme adecuado ni los avituallamientos que se necesitan para el oficio.
El resolverles los problemas a los uniformados de gris, “ESO SIGNIFICARÍA REFORMA POLICIAL”, no la que pretende la camarilla de autócratas, hacer una policía a su justa medida para seguir beneficiando a los poderosos.
Pero, esto no debe sorprender a nadie, si hacen a su antojo reformas a la ley de leyes llamada “Constitución”, que no tiene nada que esté por encima de ella, excepto acuerdos internacionales, que no sería con la pobre Policía.
Nuestros policías, de forma franca, son los mejores del área y cuidado…
La verdadera reforma sería: “mejorar sus salarios, equiparlos con los aditamentos necesarios, construir gimnasios en cada dirección, escuelas de entrenamientos físicos e intelectuales”, para que nuestra policía sea un lucero en la noche y brille con luz propia, y no sea una luciérnaga en el monte.



