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La pandemia de COVID-19 causará devastación y sufrimiento inimaginables en el mundo, aseguró António Guterres

New York, 29 de mayo, 2020.- El Secretario General de Naciones Unidas António Guterres, aseguro el jueves pasado que si no se actúa ahora, la pandemia de COVID-19 causará una devastación y sufrimiento inimaginables en el mundo. Hambre y hambrunas de proporciones históricas.

En su discurso de apertura  en el Evento de Alto Nivel sobre Financiamiento al Desarrollo en la Era del COVID-19 y Después de Ella, Guterres dijo que la pandemia de COVID-19 empujará a 60 millones de personas más a la pobreza extrema. Dejará sin medios de vida hasta 1600 millones de personas, la mitad de la fuerza de trabajo mundial. Habrá una pérdida de 8,5 billones de dólares en la producción global, la contracción más aguda desde la Gran Depresión de 1930. Debemos evitarlo”, agregó.

“La pandemia ha demostrado nuestra fragilidad. Pese a todos los avances tecnológicos y científicos de las últimas décadas, nos encontramos en una crisis humana sin precedentes a causa de un virus microscópico. Necesitamos responder con unidad y solidaridad. Y un aspecto clave de la solidaridad es el apoyo financiero”, manifestó.

 “Las amenazas a la existencia demandan humildad, unidad y solidaridad. No podemos contemplar un regreso a los mismos sistemas y prioridades que han fallado. Tenemos que invertir en una recuperación sostenible e incluyente. Muy a menudo, la prisa y la avaricia han triunfado sobre la compasión, la solidaridad y la humanidad”, sentenció Guterres.

El líder de la ONU listó seis áreas críticas que precisan de la acción colectiva:

  • Liquidez global: Los mecanismos existentes y los recursos del Fondo Monetario Internacional no son suficientes, pero hay otras herramientas. Es urgente considerar en particular una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro, un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros
  • Deuda soberana: La crisis amenaza con una serie de incumplimientos de los países en desarrollo y puede imposibilitar el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El G-20 declaró una moratoria para los países menos desarrollados, pero muchas economías en desarrollo o de renta media tampoco podrán pagar. Hace falta una solución duradera que alivie esta carga y estimule la inversión en la recuperación y el desarrollo sostenible
  • Acreedores privados: Toda solución a la cuestión de las deudas nacionales debe incluir a estos acreedores puesto que son tenedores de gran parte de los créditos a los países en desarrollo. Se necesita crear incentivos para alentar a los prestamistas comerciales a sumarse a los esfuerzos de alivio de deuda
  • Financiamiento externo: La inversión directa, las exportaciones y las remesas han caído de forma alarmante. Se precisan señales de confianza para reactivar la inversión en desarrollo sostenible
  • Flujos financieros ilícitos: La evasión fiscal, el lavado de dinero y la corrupción privan de cientos de miles de millones de dólares a muchos países en desarrollo. Se deben revisar con determinación los sistemas nacionales y las redes internacionales
  • Recuperación: La pandemia exacerba las profundas inequidades e injusticias que debemos combatir, entre ellas la desigualdad de género. El golpe económico ha sido peor para las mujeres, que por lo general tienen ingresos más bajos que los hombres. Se deben buscar vías sustentables y resilientes para mitigar no sólo el COVID-19 sino también la crisis climática, reducir la desigualdad y erradicar la pobreza y el hambre

“Vivimos tiempos peligrosos. Debemos afrontarlos con celeridad, seriedad y responsabilidad. Pasar la pandemia y recuperarnos mejor costará dinero, pero la alternativa costará mucho más. Ésta es una crisis global y depende de todos resolverla. Hagámoslo juntos”, concluyó el Secretario General.

El cónclave virtual -una iniciativa del propio António Guterres; el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; y el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness-, contó con la participación de más de 50 jefes de Estado y de Gobierno, así como con numerosos organismos internacionales para apresurar una respuesta global de carácter público y privado a los impactos económicos y humanos de la pandemia de COVID-19 y plantear soluciones concretas a la emergencia que ésta supone para el desarrollo.

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