Para cualquier ciudadano de esta media isla, que viva en la capital dominicana o en una de las provincias del país, hablar del área conformada por las Avenidas Juan Pablo Duarte y París, es referirse a un lugar caótico en donde se compran y venden diversas cosas en una mescolanza anárquica de voceríos, ruidos, música y cruces constantes de calles por personas y vehículos para quienes las disposiciones de tránsito constituyen letra muerta.
Desde que a los alcaldes se les llamaba «Síndicos» incluyendo al extinto José Francisco Peña Gómez, la generalidad de los administradores municipales capitaleños se han propuesto llevar sosiego y organización a la Duarte con París de múltiples formas, pero sin poder coronar con éxito permanente tales esfuerzos.
La actual alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía entiende que uno de sus grandes logros será la intervención nueva vez de la Duarte con París, para darle continuidad al intento previo del ex alcalde y ahora ministro de Turismo, David Collado, planteando una aproximación diferente al problema, con una colaboración pública y privada en la búsqueda de renovar y regular ese espacio.
El anunciado proyecto del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) no ha empezado y desde ya varias entidades de comerciantes y dueños de negocios en la Duarte con París expresan desconfianza con el plan de la alcaldía capitalina, reclamando el conocimiento de los detalles en la propuesta impulsada por la alcaldesa Carolina Mejía para entonces fijar posición.
Por experiencias acumuladas en previos intentos y para evitar enfrentamientos, procede que los encargados del «Proyecto Duarte con París» programen encuentros con los interesados para exponer los beneficios de tener una zona de negocios, limpia y organizada donde los comerciantes y clientes puedan realizar sus transacciones en paz y seguridad, dejando atrás la analogía con un desorden mayúsculo cuando cualquier dominicano o extranjero se refiere a la Duarte con París.



