jueves, abril 18, 2024
InicioEditorialKiko la quema, gánster glorificado

Kiko la quema, gánster glorificado

Con el abatimiento por parte de la Policía Nacional del facineroso más buscado del país nombrado José Antonio Figuereo Bautista alias  «Kiko la quema», los sociólogos, psicólogos y psiquiatras tienen la tarea del análisis científico de las  manifestaciones de duelo y pesar en la comunidad de Cambita Garabitos, provincia de San Cristóbal, de donde era oriundo «Kiko la quema».

Las caras llorosas y acongojadas de los cientos de personas que acompañaron al féretro de «Kiko La Quema» contrastaban con el perfil policial que le endilgaba un  extenso prontuario de robos, atracos, narcotráfico, sicariato, secuestros, cobros compulsivos, tráfico de armas, homicidios, invasión de terrenos, lavado de activos y depredador sexual.

Las  expresiones públicas recogidas por los medios en cuanto a que el nombrado gánster era «una persona buenísima», que «evitaba los robos “protegía a su gente» «recuperaba propiedades robadas » y «mantenía la tranquilidad» pueden encontrar las respuestas a esa glorificación en el “Síndrome de Estocolmo.”

Las personas afectadas por ese síndrome, justifican a sus abusadores como una reacción de autodefensa sicológica ante el peligro presente o futuro, (Kiko la quema era el jefe de una banda delictiva cuyos integrantes todavía pueden vengarse de quienes desmeriten al antisocial), los jefes criminales realizan labores de beneficencia o ayudas, para consolidar el apoyo emocional y lealtad de las víctimas.

El Síndrome de Estocolmo motiva a los afectados  a  justificar el accionar de los malhechores, critican a la autoridad que busca someterlos, por eso algunos en Cambita elevan a Kiko la quema al grado de deificación con la frase «viva Dios y el Humo», es decir, el criminal es segundo en la jerarquía divina, reflejando una identificación subliminal con el supuesto poder del abatido, que a pesar de los pesares, ya es historia.

 

- Advertisment -

MÁS POPULAR

- Advertisment -