La delicada situación geopolítica internacional cuyos efectos se reflejan en la cotidianidad dominicana, no impiden que el presidente Luis Abinader continue con su agenda gubernamental, aunque eso implique viajar al exterior por unos días y con una comitiva oficial muy reducida, a diferencia de otros exmandatarios.
Los ministros de la Presidencia, Educación y Relaciones Exteriores, José Ignacio Paliza, Luis Miguel Decamps y Roberto Álvarez, así como la directora de Ética Gubernamental, Milagros Ortiz Bosh, correspondían a la necesidad del Estado de contar con un equipo que conociera de primera mano, las propuestas, negociaciones y acuerdos que pudieran concretarse en Francia.
A nuestro modo de ver, esa visita puede calificarse de exitosa, porque el presidente Abinader logró colocar sobre el tapete ofertas y obtener compromiso de inversiones de los empresarios franceses agrupados en el Movimiento de Empresas de Francia (MEDEF), en áreas vitales como el turismo, infraestructura, transporte, energía renovable y dos puntos muy importantes, la posibilidad de constituirnos en un centro logístico para ensamblar barcos y la lucha contra el sargazo.
Pese a que habitamos una media isla, resulta incompresible que habiendo sido uno de los pocos países latinoamericanos con una flota mercante en tiempos de Trujillo, hoy no contamos ni con un solo barco mercante que pueda transportar principalmente, alimentos o combustibles, tanto para el Estado como para empresas privadas que ayuden a sobrellevar los costos y hacer rentable una flota.
La financiación a tasa preferencial del Monorriel de Santo Domingo, el plan para abordar el caos del transporte, así como el compromiso de Francia de sumarse a la lucha contra el sargazo, son valederas porque en el conjunto de los casos fortalecen pilares del desarrollo nacional. Por eso pensamos que en apenas unos días, el presidente Abinader obtuvo logros y acuerdos trascendentales en Francia que merecen ser reconocidos.



