La aprobación en el Consejo de las Naciones Unidas (ONU), durante el mes de septiembre de un acuerdo para transformar la fracasada Misión Multinacional de Seguridad (MMSA) por una Fuerza Multinacional de Supresión de Pandillas en Haití, apunta hacia un enfoque diferente en la aproximación de la problemática que mantiene a esa nación sumida en una eterna espiral de violencia.
Los dominicanos estamos acostumbrados a tomar con pinzas y extrema cautela los anuncios de las organizaciones internacionales en torno al despliegue de las sucesivas misiones que pretenden abordar el caos institucional y la falta de seguridad existente en esa nación de aproximadamente 12 millones de personas porque nunca se cumplen ni con las cantidades de personal ni con los recursos económicos previstos.
Pero el contenido de la resolución de las Naciones Unidas implica un endurecimiento de las políticas y estrategias con la que contará este nuevo despliegue, empezando con el término de «supresión» que otorga manos libres para enfrentar a los malhechores haitianos. La ONU ha propuesto unos 5500 integrantes para esa nueva entidad, que a nuestro modo de ver se jugará el todo por el todo para arrebatarle el control territorial a las pandillas.
Sin embargo, esa fuerza antipandillas debe esperar choques armados intensos, porque el negocio de los robos, secuestros, asesinatos y cobro de peajes no serán cedidos fácilmente por las pandillas, como pudo evidenciarse en el enfrentamiento en Malpasse, cerca de la frontera dominicana, saldado con muertos y heridos en el lado de los antisociales mientras hubo un helicóptero afectado y el piloto herido de parte de las fuerzas gubernamentales.
Un elemento que no debe pasar desapercibido es el intercambio de disparos entre pandilleros y los soldados norteamericanos que protegen la embajada de ese país en Haití, porque en el contexto actual ese hecho puede acelerar un involucramiento militar más profundo y sostenido por Estados Unidos en la tarea de desarticular a los grupos delincuenciales, pues una victoria en ese aspecto es también un éxito político que Estados Unidos utilizará en la promoción de su poderío en esta zona del mundo.
Esperamos ver los resultados…



