La media isla que ocupamos, es para la mayoría de extranjeros una tierra hospitalaria, de personas bondadosas, amistosas y en sentidos generales bastante pacíficos, dispuestos a brindar una afable sonrisa y mano solidaria a quienes visitan por corto tiempo, o aquellos que por múltiples causas deciden establecerse definitivamente en el país.
Quizás por ser como somos, también permitimos que cualquier Juan de los palotes llegue a la República Dominicana y desde el mismo aeropuerto comience a lanzar improperios y disposiciones sobre la manera en que se desenvuelven las cosas en el país, no cuidan las formas en una tierra ajena, no entienden nuestras peculiaridades.
Ese comportamiento de los forasteros se expresa a todos los niveles, desde las potencias neocoloniales europeas o norteamericana que actúan sin delicadeza, trazando pautas a los gobernantes dominicanos de turno en el ámbito migratorio, en las relaciones comerciales con terceros países, en las medidas económico-sociales, o con quienes podemos entablar amistades o no.
Algunos extranjeros llegan al país y en cuestión de semanas, juntos a dominicanos que no aman su Patria, están envueltos en la trata de personas y drogas, falsificaciones de documentos, robos, atracos, utilizaciones indebidas de tarjetas bancarias, fraudes piramidales, delitos cibernéticos engaños, estafas y por ahí sigue la lista.
Hay extranjeros agresivos, (en ocasiones indocumentados), que vienen como chivos sin ley, hacen y deshacen, insultan, empujan, abofetean a la autoridad, luego aparecen dos o tres lambiscones nacionales a celebrarles los irrespetos porque «son extranjeros», cuando lo correcto es someterles a la justicia y una vez cumplida la pena, la Dirección General de Migración (DGM), les retorna de regreso a su país. Pero el complejo de Guacanarix está muy arraigado y por eso nada pasa.
Venancio Alcántara, director General de Migración (DGM), en el reciente suceso donde un extranjero de nacionalidad cubana, Julio César Llorente López, ofendió al Estado dominicano con abofetear a un agente del orden público de la Digesett, está en la obligación de cumplir con el mandato que la ley general de Migración. NO. 285-04 y, el Reglamento de aplicación No. 613-11, le facultad y actual con inmediatez contra el cubano Julio César Llorente López.
Como medio de comunicación que está vigilante en la defensa del interés nacional, esperaremos en los próximos días, el desenvolvimiento de Venancio Alcántara sobre el cubano Julio César Llorente López.



