Comienzan a materializarse las advertencias que este medio ha realizado en múltiples ocasiones con respecto al peligro que para la seguridad nacional representa la presencia masiva y descontrolada de haitianos indocumentados en suelo dominicano.
Luego del ataque con piedras, palos y machetes, efectuada por unos 60 vándalos haitianos contra agentes migratorios en el proyecto habitacional Ciudad Juan Bosh, que causaron una desbandada en esas unidades migratorias para retornar un día después con el respaldo de otras instituciones de orden público en sucesivos operativos contra los alborotadores, muchos comienzan a abrir los ojos.
Varios ex incumbentes de la Dirección General de Migración han indicado que esos eventos violentos de los haitianos contra las autoridades dominicanas no son nuevos, pues en muchas ocasiones esas turbas han dejado saldos de vehículos apedreados, incendiados, agentes heridos con piedras, palos y armas blancas, mientras confrontan cada vez más resistencia violenta de los indocumentados.
Resulta alarmante que el actual director general de Migración, haya corroborado los ataques sistemáticos contra inspectores de esa entidad y más aún cuando, según los registros de la DGM apenas 25 mil haitianos poseen los documentos requeridos para residir en el país, lo cual quiere decir que los centenares de miles desparramados en todo el territorio nacional carecen de estatus legal.
Obviamente, la República Dominicana atraviesa una crisis migratoria y de seguridad nacional de gran magnitud, que debe ser afrontada sin la menor dilación, pues lo acontecido en Ciudad Juan Bosh es evidencia fehaciente del comportamiento violento y levantisco de algunos haitianos, que intentan transferir a suelo dominicano, el caos imperante en Haití.



