SANTIAGO DE LOS CABALLEROS. –Hemos visto militares, políticos, funcionarios, peloteros, empresarios, sacerdotes y legisladores de nuestro país caer ante la divina tentación de tener relaciones sexuales con menores de edad, a sabiendas que está penado por la ley 136-03 Código para el Sistema de Protección de los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes. A muchos de estos desaprensivos los han sometido a la acción de la justicia.
El caso reciente del pelotero de Grandes Ligas, Wander Franco, a quien le impusieron presentación periódica y garantía económica de dos millones de pesos, debe llamar a reflexión de futuros y establecidos peloteros.
Este joven beisbolista de 22 años, está al borde de perder la fortuna de 201 millones de dólares por andar de bragueta suelta—pero, echémosle la culpa a la poca experiencia del muchacho, “sin disculparlo” –.
En todo este entramado la madre de la menor, Martha Vanessa Chevalier, a quien también el Tribunal de Atención Permanente de Puerto Plata le impuso “prisión domiciliaria e impedimento de salida del país” por explotación de menores, se lucró de buena forma con su hija, vendiéndola al mejor POSTOR. ¿Si hubiera sido el padre le ponen prisión preventiva?
Esta señora, cual serpiente venenosa, asestó un colmillazo de veneno efectivo al futuro Salón de la Fama de Grandes Ligas y jugador de las Rays de Tampa Bay, Wander Franco. Un colmillazo que el joven pelotero no vio venir y se dejó enmarañar por los encantos de la menor.
En nuestra sociedad hay muchas “Martha Chevalier”, que se aprovechan del atractivo físico de sus hijas para negociarlas como si fueran mercancías. Las autoridades deben seguir dando golpes a este tipo de gente y no quedarse con este sonoro caso.
Ante este caso “Out 27 Wander Franco”, toda la sociedad debe reflexionar esta situación y los legisladores deben legislar para que se imponga penas más drásticas en estos casos, aunque algunos de ellos también han sucumbido ante los encantos de una menor de edad.
Aunque pienso, que “nadie va a amolar navaja para su propio galillo”.



