Nueva vez, miles de dominicanos que confiaron los ahorros de sus vidas a una entidad que consideraban transparente y honesta, fueron sorprendidos en su buena fe y timados por trúhanes enquistados en la Cooperativa de Ahorros y Créditos Herrera (COOP-HERRERA), cuyos ejecutivos gozaban de la buena vida con el dinero ajeno.
Meses de investigación, en torno a la cooperativa descrita por el Ministerio Público como una Asociación de malhechores, arrojan la friolera de más de 2,500 millones de pesos utilizados de manera ilegal por varios directivos encabezados por Jorge Eligio Méndez, que cometieron falsificación de documentos, fraudes, robos de identidad, abuso de confianza entre otros delitos.
Si Coop-Herrera venía repitiendo por años el esquema de emitir certificados, préstamos, pagos y depósitos ficticios e inorgánicos siendo intervenida por el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), apenas el mes de julio debido a denuncias publicadas por depositantes y clientes, obviamente hubo un injustificable descuido del IDECOOP como organismo regulador.
Es también muy extraño, que vistas las leyes de prevención de lavado de activos y blanqueo de capitales existente en el país, los ejecutivos de COOP-HERRERA pudiesen comprar docenas de propiedades inmobiliarias en sitios exclusivos, yates, vehículos costosos, un helicóptero, sin que las alarmas se activaran y alguien decidiera investigar la procedencia de los miles de millones de pesos gastados a manos llenas.
Este escándalo deja mal parado al IDECOOP y a los organismos investigativos y se espera que el Idecoop cumpla en lo adelante con las funciones que les fueron asignadas en la Ley 31 del 25 de Octubre del 1963, fiscalizando de manera exhaustiva a todas las cooperativas existentes en el territorio nacional, para prever que los recursos de familias trabajadoras y humildes vayan a parar a los bolsillos de granujas desvergonzados.



