El ambiente de pánico e inquietud que cunde en el cuerpo social dominicano, constituye uno de los flancos vulnerables del gobierno, que con efectividad utiliza la oposición política para mantener presente en la ciudadanía los baches de las estrategias impulsadas por esta gestión para enfrentar el flagelo de la delincuencia.
Los opositores saben que a diferencia de las críticas a la situación económica cuya resonancia impacta con mayor ahínco en sectores medios y bajos , el temor por la inseguridad ciudadana toca a ricos y pobres, aupando la percepción de que estamos en un punto de «sálvese quien pueda», cuestionando la capacidad del Estado para garantizar el orden social.
Para intentar descarrilar el eficaz discurso opositor, el presidente Abinader ha sido aconsejado para endurecer la posición gubernamental con respecto a la delincuencia, dando como resultado, aquello de que los vándalos» se entregan o se dan por enfrentados”, o la implementación del patrullaje por cuadrantes.
El patrullaje por cuadrantes no es nuevo, la desastrosa gestión de Franklin Almeyda Rancier en el Ministerio de Interior y Policía lo intentó, pero fracasó por las limitaciones técnicas, conceptuales y de apoyo a las patrullas que recorrían los sectores incluidos en el programa.
En esta oportunidad, los sectores de la clase media y alta en los cuales 504 agentes comenzarán el patrullaje por cuadrantes, contarán con 117 flotas y 117 celulares (totalizan 234, todavía faltan 270 radios) 33 camionetas y 84 motocicletas (deberían ser más motocicletas) y serán respaldados por 19 drones cuando sea necesario.
El patrullaje por cuadrantes ha dado buenos resultados en otros países, pero con recursos suficientes, aunque las limitaciones materiales aquí podrían compensarse con monitoreo constante de las acciones delictivas para ajustar el personal y las estrategias e ir reduciendo el espacio de acción de los maleantes.



