Con el triunfo incuestionable del ahora candidato oficial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Abel Martínez, el panorama electoral comienza a clarificarse dada la certeza en las candidaturas del actual presidente Luis Abinader por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y del ex mandatario Leonel Fernández, por el Partido Fuerza del Pueblo (FP).
Pasados los efectos de la sorpresiva derrota de Margarita Cedeño, favorita de la élite partidaria peledeista, es necesaria una reconfiguración de las estrategias a seguir para diferenciar los discursos electorales, en aras de ganarse las preferencias de la mayoría de los votantes.
Muchos aseguran que la candidatura de Abel Martínez fue el resultado de un voto crítico a la dirección del PLD y además por la consistencia del Alcalde de Santiago en conectarse con temas que preocupan a la ciudadanía, como es el caso de la inmigración indocumentada haitiana, o por la intensa ofensiva contra el gobierno.
Pero en nuestra opinión muchas de las iniciativas de Abel Martínez que pudieron amplificarse a lo interno del PLD, no necesariamente alcanzarán a imponerse en la campaña, por ejemplo una terminación de la verja fronteriza y mayores controles migratorios por Luis Abinader pueden desplazar parte de votantes independientes al terreno del PRM.
Abinader necesita hacer un gran esfuerzo para ganar de nuevo en la primera vuelta, pues si no lo hace, las probabilidades de acuerdos entre Leonel Fernández y Abel Martínez son muy altas y ambos candidatos opositores ansían retomar las riendas del Estado para desmontar muchas medidas gubernamentales y asegurar una «vendetta “que intente desarticular al PRM.



