La realización en Santiago, el próximo 9 de diciembre, de la Cumbre de Jefes de Estados y de Gobiernos del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), cuya presidencia ocupa en este momento la República Dominicana, es un evento que cae como anillo al dedo en las circunstancias actuales.
Dada la embestida que llevan a cabo potencias neocoloniales en contra del país, por la negativa a aceptar campos de refugiados haitianos y a la determinación de aplicar las regulaciones migratorias nacionales, este encuentro es una plataforma idónea para una contraofensiva diplomática dominicana
Si bien al SICA lo integran de pleno derecho 8 países, también poseen más de 20 naciones que participan como observadores regionales y extra regionales, susceptibles de ser impactados por las labores de información y clarificación de las acciones llevadas a cabo por la República Dominicana, en ejercicio de sus prerrogativas soberanas.
La reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores del SICA a efectuarse el 8 de diciembre es el lugar propicio para cabildear una resolución consensuada de apoyo y respeto a la soberanía dominicana y de exigencia a la comunidad internacional para que acuda en ayuda de Haití.
Este encuentro del SICA es un escenario espléndido para que el presidente Abinader pueda expresar ante los jefes de gobiernos y de Estados así como una importante cantidad de cancilleres mundiales la posición del país con respecto a la crisis haitiana, detallando los astronómicos costos económicos en que incurre el Estado por la masiva inmigración indocumentada haitiana en nuestro territorio.



