A pesar de los pesares, la campaña electoral aumenta su velocidad aunque la ley y la Junta Central Electoral(JCE) establezcan plazos determinados para las labores proselitistas o pretendan auspiciar acuerdos intrapartidarios que nadie va cumplir, escudándose en las futiles excusas de incumplimientos de los compromisos por parte de otros partidos y candidatos.
Como preámbulo a la ferocidad que nos espera en el torneo presidencial en ciernes, los opositores al presente gobierno, han utilizado las colosales inundaciones causadas por las intensas lluvias caidas en la semana pasada, para acusar a las autoridades de improvisación e insensibilidad debido a las cuantiosas pérdidas.
Dijo el patricio Juan Pablo Duarte: «Sed Justos lo primero, si quereis ser felices.Ese es el primer deber del hombre…» y en honor a esas enseñanzas duartianas nosotros, sin tomar bando en las lides politiqueras ,pensamos que a pesar del legítimo interés de los sectores adversos a esta gestión en desprestigiarla, la idea de politizar los embates de la naturaleza es errónea.
Nadie tiene el control ni puede preveer con precisión matemática los daños que causarán las catástrofes naturales, sean hidrológicas, atmosféricas, sísmicas o de cualquier otra índole y cuando la furia de esas amenazas se desatan incontrolables, las respuestas y soluciones de las agencias apropiadas seguirán a la evaluación de la magnitud de los eventos.
No es ético intentar capitalizar o buscar créditos políticos en estas tragedias ,utilizando la desesperación y las necesidades inmediatas de los afectados para en dirgarle a la gestión de turno impericia e indiferencia, además la mayoría puede ver en esos afanes , burdos intentos de pescar en río revuelto y entonces a ese oportunismo político puede salirle el tiro por la culata.



