Será harina de otro costal y de experticio futuros, analizar las causas de la enorme cantidad de viviendas afectadas por el huracán Fiona (6,646 dañadas y 2,262 destruidas), si ese fenómeno entró al país con la menor intensidad (categoría 1), pero ocasionando destrozos mayúsculos en construcciones y sembradíos agrícolas.
En este último aspecto, tanto el Ministerio de Agricultura, como el presidente de la Junta Agro empresarial Dominicana (JAD), José Rafael Compres, han manifestado no esperar alzas de precios ni desabastecimiento de los productos agrícolas en los mercados porque los daños de Fiona ocurrieron en la zona este y noroeste, mientras las mayores áreas agrícolas no fueron impactadas.
No obstante lo expresado por autoridades y empresarios agrícolas, el pueblo sabe muy bien que históricamente luego de un evento catastrófico, la especulación y el agiotismo se abren paso de una u otra manera en la actividad comercial dominicana, afectando aún más los bolsillos de los sectores empobrecidos y vulnerables.
Esperamos entonces, que con la misma presteza que el gobierno inició las labores de reconstrucción de viviendas, puentes y caminos dañados por el huracán, así como asistiendo a los productores agropecuarios, también estará atento al acaparamiento de productos de consumo masivo por comerciantes inescrupulosos que buscan obtener ganancias en medio de la adversidad.
La actitud de suplir a cuentagotas y reducir la oferta de los productos para provocar una demanda excesiva resultará en un alza artificial de los productos agrícolas, ese ha sido el comportamiento de algunos comerciantes en el pasado y es difícil pensar que los especuladores actuarán diferente a su conducta tradicional.
Así es que, ojo abierto con los agiotistas.



