La estrategia gubernamental de intervenir, construir y equipar adecuadamente las unidades especializadas en neonatología, hipotermia, diagnóstico materno-fetal y de cuidados intensivos infantiles, junto a la aplicación de protocolos eficaces ante la aparición de situaciones que pueden poner en peligro la vida de recién nacidos, están dando resultados.
Las tasas de muertes infantiles han disminuido, y en el caso de los recién nacidos el Servicio Nacional de Salud (SNS) reportó una reducción de 16%, con casi 300 menos muertes neonatales que en 2024, lo cual es una información muy importante, porque significa que la República Dominicana, está haciendo esfuerzos para proporcionar el cuidado médico apropiado a niños y neonatos en el país.
Nada es más doloroso para los padres que recibir la desgarradora noticia del fallecimiento de sus niños en un hospital, resultante en ocasiones de la carencia de equipos necesarios en el momento requerido, pero también de la negligencia e inexistencia de protocolos claros y de especialistas médicos que afronten con la experticia indicada la gravedad en un recién nacido.
Lo ideal sería que no se perdiera ni un solo neonato, pues dado el descenso en la fecundidad poblacional y el impacto de ese fenómeno en la demografía de los dominicanos, mientras tenemos una creciente inmigración haitiana, que supera con creces la fecundidad actual dominicana, presentando un escenario en el que la reducción de nacimientos y sobrevivencias neonatales, pueden afectar la tendencia demográfica nacional.
Por eso, la continua disminución de las muertes neonatales e infantiles debe estar en la agenda prioritaria en el Ministerio de Salud Pública. Fortalecer la estrategia de capacitación permanente al personal de salud respecto a las medidas que reduzcan al mínimo las infecciones, las hipotermias y el traslado sin dilación a Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) de ser necesario, pues garantizar atención especializada a niños y recién nacidos, es asegurar el futuro del país.



