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António Guerres pidió inmediata apertura del estrecho de Ormuz

«Mi mensaje a todas las partes es claro: los derechos y libertades de navegación deben restablecerse de inmediato(…) Abran el estrecho. Dejen pasar a todos los barcos. Dejen que la economía mundial respire de nuevo«.

New York, 30 abril, 2026.- La creciente crisis en el estrecho de Ormuz podría empujar a decenas de millones de personas a la pobreza, desencadenar un aumento del hambre mundial e incluso llevar al mundo hacia una recesión, advirtió este jueves el Secretario General de la ONU, que pidió su inmediata apertura en declaraciones a la prensa.

Las restricciones a la libre circulación por este crucial cuello de botella que están impidiendo la entrega de petróleo, gas, fertilizantes y otros productos básicos y estrangulando la economía mundial.

Al esbozar tres posibles trayectorias, António Guerres señaló que incluso si las restricciones al transporte marítimo y al comercio se levantaran de inmediato, «las cadenas de suministro tardarán meses en recuperarse.

Guterres destacó los esfuerzos diplomáticos de la ONU para proporcionar un corredor humanitario y los intentos de la Organización Marítima Internacional (OMI) para desarrollar un marco para evacuar barcos y marinos si se puede garantizar un paso seguro.

Si las interrupciones derivadas de los ataques y amenazas iraníes y el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes continúan hasta mediados de año, las consecuencias se profundizarían significativamente.

Se calcula que 32 millones de personas se verán empujadas a la pobreza; habrá escasez de fertilizantes y caída de los rendimientos de los cultivos, 45 millones de personas más enfrentarán hambre extrema, mientras los logros de desarrollo se revertirán de la noche a la mañana.

En el peor de los casos, si las graves interrupciones persisten hasta finales de año, nos enfrentamos al espectro de una recesión mundial, con impactos dramáticos en las personas, la economía y la estabilidad política y social.

«Estas consecuencias no son acumulativas. Son exponenciales», subrayó Guterres, advirtiendo que cuanto más tiempo se asfixie esta arteria vital, más difícil será revertir el daño.

«Mi mensaje a todas las partes es claro: los derechos y libertades de navegación deben restablecerse de inmediato(…) Abran el estrecho. Dejen pasar a todos los barcos. Dejen que la economía mundial respire de nuevo«.

En este contexto, el impacto económico ya se deja sentir en los mercados energéticos mundiales. Al no vislumbrarse el fin del estancamiento del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y con los precios del crudo Brent rondando los 118 dólares por barril en las operaciones de este jueves, la perspectiva de quedarse sin combustible, gas y otros recursos ha centrado la atención de las capitales mundiales en encontrar soluciones rápidamente.

El sudeste asiático y el sur de Asia fueron los primeros en verse afectados por la crisis energética más grave en una generación, declaró Dario Liguti, de la Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE), pero advirtió que «es una crisis energética en desarrollo», y los automovilistas europeos ya se preparan cada vez que llenan el depósito.

Dado que las economías nacionales de todo el mundo siguen siendo muy dependientes de los combustibles fósiles y de los impactos regionales o geopolíticos, la UNECE ha estado reuniendo a países en Ginebra y otros lugares para discutir la manera de alejarse de los combustibles fósiles, o al menos utilizarlos de forma más inteligente.

Por Onu

 

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