No hay que darle muchas vueltas, el artículo de Felipe Lora Longo titulado «La prohibición fue una capitulación ante el fascismo callejero» no es un análisis. Es un insulto. Un insulto a la inteligencia del dominicano común, a su derecho a indignarse y a su autodeterminación como nación.
Lora Longo nos quiere vender que los villanos son las autoridades dominicanas quienes previamente habían determinado que la selección de fútbol de Haití no jugaría como local en las instalaciones deportivas de nuestro país, así como un puñado de personas que se pararon en el Monumento de Santiago en apoyo a la medida anterior, y que los buenos son él, su superioridad moral y el Violette AC.
Vamos a poner los hechos en orden, porque a esta gente se le olvida a propósito:
Primero: No fue un partido de fútbol. Fue una provocación territorial.
El 1 de octubre no vimos 90 minutos de deporte, vimos a decenas de haitianos rompiendo a patadas una puerta del Estadio Félix Sánchez, una obra pagada con el sudor del contribuyente dominicano. Vimos desorden, indisciplina y un intento de entrar por la fuerza.
Y vimos a un jugador haitiano, Wilson Isidor, que cobra en libras esterlinas en Inglaterra, pararse en el centro de nuestra capital y gritar en nuestra cara: «La Hispaniola es Haití. Esto es Haití».
Si eso lo grita un dominicano en Puerto Príncipe, lo linchan. Si lo grita un marroquí en Ceuta diciendo «Ceuta es Marruecos», le cierran Schengen y le mandan el ejército.
Solo en Santo Domingo se nos pide que aplaudamos y que si protestamos somos «fascistas callejeros».
¿Fascismo es pedir orden en tu propia casa?
Segundo: La manipulación de Lora Longo.
Lora Longo dice que el Gobierno capituló (se rindió) ante el fascismo. No, señor Lora. El Gobierno, por primera vez en mucho tiempo, NO capituló ante el chantaje de siempre: el chantaje de que si pones orden eres racista.
La verdadera capitulación es la suya. Es la capitulación del intelectual dominicano que vive acomplejado, que necesita la palmada en la espalda de una ONG extranjera para sentirse progresista. Que prefiere llamar fascista a su propio hermano dominicano antes que decirle ilegal a quien rompe la ley.
Usted, Lora Longo, no defiende el fútbol. Usted defiende una narrativa. La narrativa de que el dominicano no tiene derecho a tener un territorio exclusivo. La narrativa que ya destruyó a Francia, que tiene a Italia con militares en las calles y que convirtió a Ceuta en un campo de refugiados donde la delincuencia subió 60% en tres meses.
¿Ese es el modelo que quiere importar?
Tercero: El contraste que no quieren ver.
En Europa hoy queman ayuntamientos del siglo XIX por la inmigración descontrolada. En Ceuta, 80 mil entraron en dos días y 15 mil se quedaron a vivir del sistema.
- El contraste con República Dominicana: la invasión silente
Lo que Europa vive en explosiones de 48 horas, RD lo vive en cámara lenta desde hace más de 20 años.
No es una entrada de 80,000 en dos días, es un goteo diario de cientos de haitianos con estatus migratorio ilegal que se quedan. Con consecuencias similares a Ceuta pero permanentes: presión sobre hospitales, escuelas, empleos informales y alquileres, sin un sistema de retorno efectivo.
Ese es el daño de la política de puertas o fronteras abiertas: no destruye solo la seguridad, destruye la legitimidad del Estado para hacer cumplir sus propias reglas.
Aquí han entrado más de tres millones de haitianos en veinte años de forma silenciosa. Usando nuestros servicios públicos, pariendo en nuestras maternidades y luego gritando que la isla es de ellos.
Y cuando el dominicano dice «basta», aparece un Lora Longo a decirle que es fascista.
No, señor. Fascismo es querer borrar una nación a fuerza de demografía. Fascismo es decirle a un pueblo que no puede decidir quién juega en sus estadios. Fascismo es lo que hizo Isidor: reclamar en suelo ajeno lo que no le pertenece.
La prohibición no fue una capitulación. Fue un acto mínimo de dignidad.
Dignidad que Francia ya perdió. Dignidad que España está perdiendo en Ceuta. Dignidad que Italia intenta recuperar con soldados en Milán.
Dominicano, no te dejes manipular. Cuando te llamen fascista por defender tu bandera, recuerda quién te lo dice: alguien que jamás ha tenido que hacer fila en una maternidad llena, ni ha visto como rompen la puerta de un estadio que tú pagaste.
La isla no es Haití. La Hispaniola es compartida por dos naciones, y una de ellas se llama República Dominicana. Y esa nación tiene derecho, le guste o no a Lora Longo, a decir NO.
Aquí no somos fascistas. Somos dominicanos.
Por Francisco Ventura de Leon



