InicioOpiniónMarco Rubio y su carrera por la Casa Blanca

Marco Rubio y su carrera por la Casa Blanca

En los actuales momentos, el máximo jefe de la diplomacia estadounidense, con rango de secretario de Estado, es un hijo de inmigrantes latinoamericanos que habla español correctamente. Se llama Marco Rubio, hijo de padres exiliados cubanos tras el ascenso al poder de la Revolución cubana, liderada por Fidel Castro en enero de 1959.

Algunos analistas políticos con los que hemos conversado sobre el tema de una posible candidatura republicana de Rubio argumentan que, precisamente por su origen cubano, posiblemente no sea aceptado por el núcleo duro del partido oficial, el Partido Republicano, representado por el movimiento Make America Great Again (MAGA, por sus siglas en inglés: “Hagamos que Estados Unidos sea grande otra vez”), que hizo posible el regreso de Trump a la Casa Blanca.

En tal sentido, soy de opinión contraria, dado que tanto el presidente Trump como su vicepresidente, Vance, están casados con mujeres nacidas o de origen extranjero, dejando claro que los Estados Unidos del siglo XX hacia atrás, donde los inquilinos de la Casa Blanca eran mayoritariamente de ojos azules o verdes, rubios y de tez blanca, de origen anglosajón, tras el ascenso de los Obama en noviembre de 2008, es agua pasada.

Incluso, y, por el contrario, como ha quedado acreditado, Rubio es el primer secretario de Estado estadounidense no solo hispanohablante, sino también el responsable, justamente por su origen, de que su país fije nuevamente la mirada y su política exterior en una región con asuntos pendientes, como el tema venezolano y el auge comercial de China en Latinoamérica, incluyendo el Canal de Panamá.

Fue Rubio el responsable de la actual incursión en Venezuela, la cual, tras la captura, al más clásico estilo de una película de Hollywood, del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, está reportando grandes beneficios económicos, energéticos y geopolíticos a Estados Unidos. Es que regenta, por instrucciones directas de Trump, a Venezuela a través de los hermanos Rodríguez, y eso lo sabe MAGA.

Fue también Rubio, y el pueblo estadounidense lo sabe, quien logró deshacer el pacto entre Panamá y China por los puertos de entrada y salida a la vía transoceánica del Canal de Panamá, donde los chinos ya tenían el control de dos de tres puertos adyacentes, a pesar de que Panamá alardeaba de su soberanía sobre el mismo, ignorando que el Ejército de Estados Unidos, según el acuerdo de devolución del 31 de diciembre de 1999, tiene garantías de actuación ante posibles amenazas estratégicas y geopolíticas.

Asimismo, el mundo ha visto en Rubio una diplomacia distinta a la de sus antecesores. Ha implementado la figura de enviados especiales para realizar visitas estratégicas ante el presidente ruso, Vladimir Putin, y ante el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, así como en el actual conflicto en Oriente Medio entre Irán, Estados Unidos e Israel y otros actores.

De modo que Marco Rubio está, al igual que J. D. Vance, en exactas condiciones para competir por la candidatura presidencial del Partido Republicano ante MAGA y enfrentar, en las presidenciales de noviembre de 2028, a un fenómeno político en ascenso constante como el actual gobernador de California, Gavin Newsom.

Su amplia carrera en el Congreso como senador por Florida, donde dirigió durante varios años el Comité de Relaciones Exteriores, y sus dos precandidaturas presidenciales sugieren una lucha interna durísima en el Partido Republicano. De ahí la tesis de una posible plancha entre ambos.

Autor: Luis Columna Solano — Politólogo

 

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