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Denuncia la aniquilación del ecosistema de uva de playa en el borde costero de Playa Estero Balsa

Manzanillo, Montecristi, RD, 21 julio de 2025. –El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) denunció este lunes, la aniquilación sistemática y calculada del ecosistema de Coccoloba uvifera (uva de playa) en el borde costero de Playa Estero Balsa, un acto que califica como una agresión premeditada contra el patrimonio natural de la nación. Este litoral, un tesoro biológico dentro del área de amortiguamiento del Parque Nacional Manglares de Estero Balsa, designado Sitio Ramsar, ha sido completamente barrido por intereses corporativos que operan con una alarmante impunidad en una de las bahías más sensibles e históricas del Caribe.

Frank Valenzuela, presidente de la organización ciudadana, señaló como responsables directos de esta catástrofe a dos consorcios energéticos globales cuya construcción de muelles gasíferos está borrando ecosistemas irremplazables, y aseguró: “esto no es desarrollo; es una agresión premeditada contra la vida y nuestro futuro”. Afirmó además que el seguimiento documentado por la organización durante tres años prueba que cada día de operación de estas compañías escribe una nueva página en la crónica de una muerte anunciada para la biodiversidad y el sustento comunitario de Manzanillo.

El Centro CEBAMDER señaló que este desastre ambiental lleva el sello de una grave incongruencia internacional, al ser uno de los consorcios financiado en gran parte por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Una entidad de carácter mundial que públicamente promueve la sostenibilidad y la protección ambiental está, en la práctica, patrocinando la destrucción de la misma base natural que sus políticas y salvaguardas afirman proteger. Esta contradicción flagrante exige una rendición de cuentas inmediata y expone al BID a un grave escrutinio por parte de la comunidad global y los inversores éticos.

La entidad ciudadana asegura que la evidencia del daño es irrefutable y ha sido documentada visualmente, mostrando el paso “de la vida al esqueleto” de la Coccoloba uvifera. Lo que antes era un emblema robusto de la resiliencia costera, hoy es una estructura colapsada y sin vida, convertida en evidencia forense del impacto destructivo. El declive coincide exactamente con la llegada de maquinaria pesada de los consorcios, con el patrocinio financiero del BID, confirmando que su muerte no fue un suceso natural, sino el resultado directo de un modelo extractivista que desprecia la vida.

Por Frank Valenzuela

 

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