La Fiscalía de Santiago determinó que Edward Rafael Medrano (Nariz y/o el Trabero), Juan Ricardo Contreras Ozuna (Ricardo) y David Ortiz Núñez (Luz baja y/o el Flaco) eran parte de una red criminal que se dedicaba a cometer robos en clubes gallísticos
Santiago, RD, 29 julio, 2025.- Un tribunal condenó a 30 años de prisión a tres hombres que asaltaron y balearon a un gallero al que dejaron por muerto el día 30 de noviembre del 2022.
Edward Rafael Medrano (Nariz y/o el Trabero), Juan Ricardo Contreras Ozuna (Ricardo) y David Ortiz Núñez (Luz baja y/o el Flaco) se asociaron para cometer el asesinato de Deivys Osvaldo Sarita Ramos, quien pudo sobrevivir a los múltiples impactos que le propinaron los procesados cuando lo interceptaron con la finalidad de sustraerle el dinero que le vieron manipular en una gallera del municipio Licey al Medio, donde empezaron a vigilarlo y darle seguimiento.
Luego de una exhaustiva investigación iniciada por el Departamento de Violencia Física, que incluyó el levantamiento de cámaras de vigilancia, rastreo y escucha de llamadas, recolección de testimonios y otras pruebas la Fiscalía logró identificar a los integrantes de esta red criminal.
La fiscal Jenniffer Rodríguez, representando al Ministerio Público frente al estrado, demostró al juzgador que los acusados, previo a identificar a la víctima, llegaron al club gallístico y permanecieron en el lugar en actitud de vigilancia, mientras le vieron manipular altas sumas de dinero en efectivo que había obtenido fruto de las apuestas.
Sarita Ramos abordó su camioneta Marca Toyota, modelo Hilux, y se dirigió a la casa de su madre en el sector Cecara, hacia donde los acusados lo siguieron, a bordo de una Honda C-RV y unos kilómetros más adelante iniciaron la balacera impactando a la víctima en el cuello y otras partes del cuerpo.
Gravemente lesionado, la Sarita Ramos perdió el control del vehículo y se estrelló. Los procesados se acercaron y lo despojaron de la suma de quinientos mil pesos (RD$500,000) y veinte mil dólares americanos (US$20,000).
Creyendo que Sarita Ramos estaba muerto, los ahora condenados huyeron del lugar. Tras el levantamiento de la escena desde donde se recolectaron más de 7 casquillos calibre 9 milímetros, y la llegada de personas que acudieron en su auxilio, la víctima es llevada a un centro de salud donde días después se certifica que había perdido movilidad de sus piernas.



